San Charbel

Líbano · 1828 – 1898

El monje que casi no habló y al que todavía hoy le habla medio mundo.

San Charbel Makhlouf pasó veintitrés años solo en una ermita de la montaña libanesa. No escribió libros, no predicó multitudes, no dejó frases célebres. Cuando murió, una luz se vio sobre su tumba y su cuerpo fue hallado incorrupto.

Icono maronita de San Charbel sosteniendo la hostia sobre el cáliz

Icono maronita de San Charbel. Sostiene la hostia sobre el cáliz: la Eucaristía fue el centro de toda su jornada.

23
años solo en la ermita
1898
muere la víspera de Navidad
1977
canonizado por Pablo VI
45
noches de luz sobre su tumba
San Charbel en los campos de Annaya. Al fondo, la ermita de San Pedro y San Pablo, donde vivió sus últimos veintitrés años.

La lámpara que ardió con agua

Los otros monjes, para probarlo, llenaron su lámpara de agua en lugar de aceite. Charbel la encendió y la lámpara ardió toda la noche.

Lo notable de la escena no es el prodigio. Es que él no dijo nada: no reclamó, no se defendió, no señaló a nadie. Siguió como si no hubiera pasado.

Ese es el hombre entero. Trabajaba la tierra con una azada, comía una vez al día y dormía sobre hojas secas. Todo lo demás —la luz sobre la tumba, las curaciones, las multitudes— vino después, y sin que él lo pidiera.

Su historia completa

El día 22 de cada mes

En 1993, Nohad El Chami contó que San Charbel le pidió visitar la ermita el día 22 de cada mes. De ahí nació la costumbre, hoy extendida por todo el mundo, de dedicarle ese día con Misa, ayuno u oración.

Enciende una vela por alguien

Escribe una intención y enciéndela. Queda ardiendo en tu altar durante veinticuatro horas, y puedes compartirla con quien quieras que rece contigo.